Hay una pregunta que decide el día antes de que hagas la primera operación: ¿hoy es un día de rango o un día de tendencia? Ocho de cada diez sesiones son de rango y se operan de ida y vuelta. Las otras dos pagan el mes si te quedas con ellas, y te lo quitan si te empeñas en pelearte. Esto va de cómo distinguirlas en la primera media hora, qué significan para los días siguientes y qué configuraciones funcionan en el entorno que tenemos ahora.
1. Rango o tendencia: la pregunta de las 9:30
Mira un gráfico diario del QQQ de las últimas semanas y lo que ves es un rango. Mira el de cinco minutos de un día como hoy y ves otra cosa: los retrocesos se compran, el volumen entra en las subidas, los internos del mercado están fuertes. Las dos lecturas son ciertas a la vez. La tendencia no es solo una figura del gráfico diario; es un entorno, y un entorno puede durar una hora, un día o una semana.
Un día de tendencia no es necesariamente ese en el que se abre en mínimos y se cierra en máximos. Basta con hora y cuarto de movimiento en una dirección con casi todo el mercado detrás. Ese tramo es el que define la sesión, aunque luego el precio se quede de lado el resto del día, que es exactamente lo que ha hecho hoy el QQQ: de 710 a 722 entre las 9:45 y las 10:30, y lateral desde entonces.
2. La señal que lo delata: la amplitud
De todos los indicios, el que más peso tiene para mí es la amplitud. No cuánto sube el índice, sino cuántos valores suben a la vez. Un índice puede subir porque suben tres grandes: el lunes el QQQ cerró un 1,2 % arriba y solo cuatro de cada diez valores líquidos subieron. Un día de amplitud es otra cosa: hoy han subido ocho de cada diez, y ocho de cada diez han cerrado por encima de su propia apertura. Un grupo enorme de valores que normalmente no se parecen en nada subiendo al mismo tiempo y de la misma manera. A ese fenómeno se le llama sacudida de amplitud, y es poco frecuente. Aparece dos o tres veces al mes, y cuando aparece hay que tratarlo con respeto.
La pregunta que me hago cuando lo veo es quién está comprando. Con mi cuenta no muevo cien valores a la vez, y tú tampoco. Eso lo hacen instituciones ajustando posiciones grandes, y quien ajusta una posición grande no termina en una sesión. Por eso un día de amplitud no se hace fading, o se hace con muchísimo cuidado y solo por la tarde. No es que no pueda darse la vuelta; es que la probabilidad está en contra y el tamaño del otro lado también.
Lo mido con tres cosas, y las tres se ven en los primeros diez o treinta minutos:
- El TICK, el número de valores cuya última operación fue al alza menos los que fue a la baja. En un día de tendencia alcista se queda clavado por encima de cero, con lecturas de +800 repetidas. Pegado es la palabra: no oscila, se queda.
- La línea de avances menos descensos, en torno a +2.000 o −2.000 cuando el día es de verdad. Y el volumen alcista frente al bajista, que cuenta lo mismo con dinero en vez de con valores.
- Cíclicos frente a defensivos. En un día de amplitud tienden a alinearse: no puedes jugar unos contra otros porque todo se mueve junto.
Si prefieres una regla sencilla: el porcentaje de valores subiendo frente a los que bajan, con un umbral del 4 % de movimiento, y el ratio put/call como contraste. Y si tu plataforma no te da el TICK en tiempo real, el TICK acumulado hace el mismo trabajo con menos ruido.
3. No siempre hay una noticia. A veces hay una señal
Lo primero que hace todo el mundo en un día así es buscar el titular. Y a veces no existe. Repasa la lista: ¿se ha acabado la guerra? No. ¿Han bajado los tipos? Mira el TLT, no. ¿Se ha calmado Europa? Tampoco. Lo que hay es un titular sobre conversaciones diplomáticas que se desmiente a media mañana, y el petróleo que se vende desde la apertura. Nada de eso explica que cien valores suban a la vez.
Hay un catalizador escondido que merece la pena estudiar, y lo digo con la cautela de quien lo ha visto repetirse sin tener una explicación cerrada: una rebaja de recomendación a Apple justo después de lanzar un producto, con dudas sobre la demanda de ese producto, ha coincidido muchas veces con el final de un tramo bajista del mercado. La lógica que le encuentro es de flujos. Apple es el refugio. Si el refugio deja de ser el valor más fuerte, el dinero que estaba ahí, o esperando en liquidez, sale hacia todo lo demás. Y eso es amplitud. No es una regla; es una hipótesis que se puede comprobar hacia atrás con mucha precisión en la condición, porque no vale cualquier rebaja, vale esa rebaja.
4. Qué significa para mañana: el VWAP anclado al mínimo
Si quien compra hoy con esta amplitud no termina hoy, mañana es como el día dos de unos resultados: la continuación es el escenario base, y la pregunta no es si van a seguir comprando sino a qué precio quieren hacerlo. Y ahí entra una herramienta que casi todo el mundo usa y casi nadie usa bien.
El VWAP anclado se ancla donde empezó algo. No en la apertura por costumbre, sino en el punto estadísticamente significativo. En un día de sacudida de amplitud ese punto es el mínimo del día, porque ahí es donde empezó la compra institucional. Durante los dos o tres días siguientes, un VWAP anclado a ese mínimo, por sectores, te dice si esos compradores siguen ganando o perdiendo dinero. Mientras el precio se sostiene por encima, siguen comprando los retrocesos. Si lo pierde, el flujo puede girarse a venta, y entonces el mínimo de hoy pasa a ser el nivel que decide.
Lo mismo al revés en el petróleo. Si la venta empieza en la apertura y la apertura es el máximo del día, el VWAP se ancla ahí. Mientras el rebote no lo recupere, lo normal es cerrar cerca del mínimo. Si lo recupera, ese cruce sí es información: hoy lo recuperó a las 11:10 y cerró en el tercio alto del rango en vez de en el tercio bajo.
5. La mente fija es lo más caro que puedes llevar a la apertura
Nadie vio venir el día. Yo tampoco. Y eso está bien, porque no hace falta predecirlo. Lo que sí hace falta es no llegar con una idea cerrada de lo que tiene que pasar. «Esto no es un suelo», «no hay razón para que esto suba», «no me gusta». Ese tipo de frases, en un día de amplitud, cuestan dinero, porque te ponen corto contra quien tiene mucho más tamaño y mucho más tiempo que tú.
La disciplina que me sirve es sencilla. Si el entorno es de tendencia, miro el marco mayor (IWM, QQQ, SPY y, estos días, el petróleo) y me pregunto qué no ha retrocedido en el pull-in. Lo que no retrocede cuando todo retrocede es fuerza relativa, y es la lista de la tarde. Si aguantamos el pull-in, el cierre tiende a quedar más cerca del máximo que del mínimo. Y si llega otro titular y el entorno cambia a media sesión, no es una amenaza: es que la narrativa ha cambiado para todos a la vez, y eso también se opera.
6. Lo que funciona con tipos altos, y lo que no
Hay un detalle de contexto que cambia qué configuraciones merecen tu capital, y es el entorno de tipos. Con los tipos elevados respecto a los últimos años (aunque bajos si miras treinta años atrás), las rupturas están entre las configuraciones que peor rinden. Hace un año funcionaban de maravilla. Ahora no se puede contar con ellas, y conviene saberlo antes de comprar la siguiente.
| Configuración | Con tipos altos | Por qué |
|---|---|---|
| Rupturas | De las peores | Los fondos acortan el horizonte: entran en tropel y, si se equivocan, salen en tropel. La ruptura se vende. |
| Falsas rupturas y falsas roturas | De las mejores | La misma razón vista del otro lado: la salida en tropel es el movimiento que se opera. |
| Reversión a la media sobrevendida | De las mejores | Las sobreextensiones se exageran por posicionamiento y vuelven cuando el posicionamiento se deshace. |
| Día dos | Buena | Quien compró con amplitud ayer no ha terminado hoy. El objetivo es el máximo del día anterior. |
| Estacionalidad (resultados, elecciones, rally de fin de año) | Mejor que de costumbre | Son flujos que no dependen del precio. Con tipos altos pesan más que los patrones de gráfico. |
El mecanismo es el mismo en todas las filas. Con tipos altos los fondos acortan el horizonte: entran en tropel cuando algo rompe y salen en tropel cuando se equivocan. Eso mata la ruptura clásica y a la vez crea la falsa ruptura, que es la que se opera. Y da más peso a los flujos que no miran el gráfico: resultados, elecciones, el rally de fin de año. No es que vayan a funcionar; es que tienen más probabilidad de funcionar en este entorno, y eso es todo lo que un trader puede pedir.
7. Cuántos días de tendencia hay, y cuándo vienen seguidos
Entre el 10 % y el 20 % de las sesiones. Dicho de otra forma, una o dos cada dos semanas; dos o tres al mes si quieres una cifra para apuntar. Lo importante no es el número exacto, es la expectativa: la mayoría de los días se gana de ida y vuelta, y unos pocos se gana quedándose. Fijar esa expectativa evita el error más caro, que es buscar la tendencia todos los días o, peor, pelearse con ella el día que llega.
Y los días de tendencia se agrupan. No por casualidad, sino en situaciones concretas:
- Rupturas de rango. Pasar de un entorno neutral a uno alcista o bajista suele dar dos o tres días seguidos, porque las instituciones tienen que ajustar en poco tiempo.
- Sobreextensiones. Un IWM o un QQQ estirados a corto plazo rebotan con un día de tendencia, y si cierran arriba, el segundo día es probable.
- Noticias grandes. Un dato de inflación, un anuncio de aranceles: días de tendencia encadenados en los que la mejor decisión es no bajarse.
- Cambios de régimen. Pasar de alcista a bajista o al revés. Esta semana veníamos de un entorno alcista hace dos semanas, bajista la pasada, y hoy el mercado intenta volver. Si eso se confirma, lo normal es un grupo de días de tendencia, no uno suelto.
El primer día nadie se lo cree. El segundo, la gente que iba al revés tiene que ajustar. Por eso el día dos existe como configuración.
8. Tres operaciones de un día así, y lo que enseñan
Día dos con VWAP anclado a la apertura del día anterior. Un valor que ayer fue noticia abre hoy, retrocede antes de la campana y recupera el VWAP anclado a la apertura de ayer y su media corta. Ahí se entra, con el stop bajo el mínimo del retroceso y el objetivo en el máximo del día anterior. Riesgo de un tercio de la posición normal porque es una configuración de primera, y con eso un uno y medio a uno limpio. En un día dos el objetivo es el máximo del día y se sale; no hay que inventar nada más.
El corto que falla y la operación siguiente. Un valor llega a su nivel de soporte y parece que lo rompe. Se prueba en corto con stop. Salta el stop. Lo que no hay que hacer es darle la vuelta a la posición en el mismo instante, por reflejo. Lo que sí: salir, esperar a que recupere el VWAP, entrar en el retroceso a la media de 21 y apuntar al máximo de la preapertura. Son dos operaciones distintas con dos tesis distintas, y la segunda solo existe porque la primera demostró que el soporte aguantaba.
La ruptura que se cierra pronto. En un día de tendencia, una ruptura de rango con el stop justo debajo se cierra a tres a uno «porque las rupturas están fallando últimamente». Es verdad en general y falso ese día: la operación dio cinco o seis a uno. La lección no es dejar correr siempre; es que el contexto del día manda sobre la estadística general. Si has identificado tendencia, trátala como tendencia.
Y una sobre lo que no hacer: operar un gap nocturno en corto porque el valor cerró en el mínimo del día. Si ese mínimo está en mitad del rango de medio plazo, la posición nace a contrapié. El gap que sí me gusta es el que viene después de un fallo en la parte alta del rango, con el stop en ese fallo. Y hay que recordar que una venta fuerte en la subasta de cierre muchas veces es exactamente lo que precede a un gap al alza que no vuelve.
9. Lo que me llevo
- Rango o tendencia se decide en la primera media hora, con el TICK, la línea de avances y descensos y el volumen alcista frente al bajista. Si el TICK se queda pegado sobre cero, no busques el fading.
- La amplitud dice quién compra. Cien valores subiendo a la vez no es cosa de intradía. Es alguien grande ajustando, y no termina hoy.
- El VWAP se ancla donde empezó la compra, no donde abre el día. En un día de amplitud, en el mínimo. En una venta desde la apertura, en la apertura.
- Con tipos altos, las rupturas rinden mal y las falsas rupturas, las reversiones sobrevendidas, el día dos y la estacionalidad rinden bien. No es opinión; es el comportamiento de los fondos cuando acortan el horizonte.
- Dos o tres días de tendencia al mes, agrupados en rupturas de rango, sobreextensiones, noticias grandes y cambios de régimen. El resto es ida y vuelta, y ahí también se gana.
- Nadie predice un día así. Tampoco hace falta. Basta con no llegar con la mente fija y con no pelearse. Los días de rango que operas bien se olvidan; el día de tendencia contra el que te empeñaste, no.